Papel del periodismo en tiempos de crisis política

Ser periodista es una responsabilidad ante la sociedad, conlleva la importante tarea de informar los hechos del acontecer con la mayor claridad, objetividad, veracidad e imparcialidad posible; de ello mucho dependerá la percepción del ciudadano común ante las realidades de su sociedad y tomarán a determinados periodistas como líderes de opinión para fijar sus posiciones y conclusiones. En tiempo de crisis este rol es mucho más importante, y sólo las personas maduras lo logran entender.

En muchos casos, depende de la posición del periodista que un político reciba buenas o malas críticas pues en ocasiones se parcializan los comentarios debido a intereses propios o incluso existe la posibilidad de recibir sobornos o amenazas; y es entonces cuando se llega defender o condenar en exceso las acciones de los protagonistas del lado del gobierno o del estado.

En la sociedad actual cuando cada vez surge más controversias en torno a la política y cuando en muchos países se enfrentan graves problemas de inestabilidad social debido a una pobre gestión de sus representantes gubernamentales, es de neta importancia poner como bandera la ética profesional y más allá de quedar bien con sí mismo, que prevalezca la nobleza de proyectar la realidad a la audiencia como dignos merecedores de la verdad.

Sin embargo, el papel no es solo del periodista, sino también de los poderes de una nación quienes deben respetar el derecho a la libertad de expresión, sin recurrir a señalamientos o castigos para quienes difunden palabras que a su conveniencia individual supuestamente incumplen de alguna forma con su deber profesional. La represión solo puede llevar a la rebeldía y es cuando más aún surgirán quienes luchen en su contra y hagan mayor ruido del acontecer.

¿Pero qué hay de la sociedad?

El peso de la verdad no recae exclusivamente en quienes transmiten la información, es imprescindible que como seres racionales se genere, promueva y fortalezca el criterio del público general para ser capaces de discernir entre la realidad y la mentira, lo exagerado o maquillado, lo correcto o cuestionable, todo ello en el marco del bienestar común.

Es por esto qué resulta más relevante el trabajo de descubrir la verdad cuando nace del propio espectador, y sobre todo, en situaciones de crisis permanecer fuertes, unidos y capaces de enfrentar a quienes con sus actos o palabras crean inestabilidad de cualquier tipo o naturaleza, bien sea, social, político, económico, psicológico y/o humanitario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *